viernes 20 de julio de 2007

Decreto de guerra a muerte





¿Qué hago aquí? Hay tantas cosas que preferiría hacer en este momento, a estar sentada buscando culpables por los errores del pasado, que sigo creyendo que esto es una pérdida de tiempo. Como quisiera ser una de esas chicas que prepara una maleta para un corto viaje de fin de semana para reencontrarse con sus amigos de la infancia o aquella chica que se pierde en la mirada de su enamorado en una fiesta de despedida. Y las envidio de una manera gigantesca por ser yo quien ocupe este cómodo puesto en una habitación fría, tan fría que casi siento que no me pertenece. Me acurruco en posición fetal a ver si espanto esta soledad y atraigo las ideas. Y lloro porque había pasado tanto tiempo tratando de enterrar todos esos clavos que se habían enterrado en mi alma, que no me dí cuenta que los hundía más en ella. Lloro porque no es hasta ahora que me doy cuenta que gasté tanto tiempo estando ciega, impedida de encontrar una salida, esta salida. No es fácil ir buscando en mi memoria, débil y escurridiza, todos esos fantasmas. Sé que a veces llegan solos, pero nunca había probado ir en su búsqueda como quién va consciente a su calvario. Hay clavos tan oxixados por los años que se han ido resquebrajando y hay piezas que aun no logro encontrar porque están incrustadas en lo más profundo de mi ser. Pero me molestan cuando hablo, cuando callo, cuando respiro. Estos últimos días he ido recobrando poco a poco, y de manera muy dolorosa todas esas piezas que me puedan ayudar a construir ese rompecabezas tan grande que forma mi existencia. Noches como la de hoy siento miedo de seguir adelante, porque la presión que siento en el pecho puede más que mi ser y provoca dejar todo a un lado y rendirme. Es como si el mismo diablo me tentara a olvidarme de mí, de lo que soy e intentar seguir así para tropezarme nuevamente en el camino y facilitarle a él mi caída en sus trampas. Pero no puedo, me niego a abandonar esta idea. Necesito quemar momento a momento y firmar con sangre todas estas palabras. Es mi manera de exorcizarme de una buena vez . Puede que me parezca que el peso de estos mismos recuerdos se me viene encima y se hace tan grande que van a terminar por aplastarme y llevarse esto que queda de mí. Pero tengo que ser fuerte y hacer el intento aunque eso implique morir en el mismo. Cuestionarme sobre si merezco esta vida o no sería inútil. Ya no puedo retroceder ni estoy en capacidad de venir a quejarme a estas alturas con el ser divino que me otorgó esta vida.


Esta vez no vas a poder conmigo. Lo juro. Porque con cada intento tuyo por intimidarme me demuestras que te estoy ganando en tu propio terreno. Y si te hacen falta razones te digo que con cada aparición tuya me muestras un lado nuevo de tí: fortalezas y debilidades. Armas que tú me das para usarlas en tu contra. Por si no lo recuerdas, en este juego, tú no eres la única persona con inteligencia. Así que prepárate, porque no pienso ceder ni un milímetro más de mi espacio. No hay reglas. Y más temprano que tarde, vas a terminar lamentándote por todo.




1 comentarios:

small 1977 dijo...

que fuerte, es una verdadera declaración de guerra a muerte, es brutal, no quiero ni pensar que luchas tuvistes, tienes ni tendras, espero que luchando crezcas, ya sabes lo que dicen si no te mata te fortaleza y eso parece ser lo que esta pasando, lucha estas en tu derecho, sé fuerte cadia dia y carppem diem, espero por tu futuro que logres vencer tus fantasmas, o al menos controlarlos y saber su por que.