domingo 15 de julio de 2007

Primera Vez



La primera vez que jugué a las muñecas se encuentra tan atrás en el eslabón del tiempo que los recuerdos se hacen borrosos e inconclusos. Ellas me enseñaron sobre la telepatía y el poder que puede tener una vida pasada sobre tus acciones en el presente. Celosamente escondieron muchas frases irónicas, inocentes o pervertidas que salían de una mente que aun no mostraba su otra faceta al mundo. Se fueron desgastando, pero dieron lo que tenían que dar, de modo que las remplazaron otras muñecas más grandes y bonitas. La ilusión se abría paso en cada día de mi infancia y ansiosa esperaba la hora en que pudiera convertirme nuevamente en una de esas anatomías con curvas, cabello casi blanco y piernas kilométricas. La intuición me decía que cada una de esas historias que yo producía en una mansión miniatura se convertirían en el guión que yo tendría que interpretar en los años venideros. Poco a poco iba repitiendo lo que mis ojos veían y mi entendimiento se fue mucho más lejos que los escasos 6 años que tenía. Yo jugaba, y los demás jugaban conmigo; pero no me molestaba pues supuse que eso formaba parte del ciclo, y que lo que yo le hacía a mis muñecas alguien podría repetirmelo en carne y hueso. De esa forma liberaba mis miedos, aun cuando sucedía todo lo contrario. Entonces empecé a darme cuenta que algo no andaba bien, que la realidad no coincidía con ese panorama que me presentaba mi familia y para cuando deseé detenerme, no lo pude hacer. Evité miradas, visitas, situaciones preparadas. ¿A quién debía acudir? ¿Me creerían? ¿Estaría yo equivocada?. Tenía mis sospechas, bien infundadas, pero el temor de causar un problema mayor aun me detuvo cuando estuve a punto de hablar y contarlo todo. Muñecas... al menos ustedes me brindaron un consuelo improvisto, guardaron silencio cuando les conté las cosas graves que estaban pasando, y bajaron su mirada como sintiendo algo de lástima, algo de impotencia al no poder hacer nada.
Y esto sólo fue la primera vez. La primera de muchas.

1 comentarios:

small 1977 dijo...

me hubiera gustado poder sentir tanto y tantas sensaciones al jugar mi primarevez con un carrito a control remotos... lástima que nose tan bueno como las muñecas y tan profundo pero me divertian mucho, ya ni se que tonterias escribos, pero tú señorita si bien lo sabes.