lunes 30 de marzo de 2009

Algo mas.


Se va tan rápido como viene.
Otras veces no tanto.
Puedo decirte que cuando no está, me hace sentir culpable por perder mi tiempo siguiendo una huella que hace tiempo se desvaneció en la arena.
Puedo decirte que cuando está, me hace sentir culpable por perder mi tiempo siguiendo una huella que hace tiempo se desvaneció en la arena.
Una monotonía imprecisa.
Y una vocecita que me reclama y me pide que no me deje robar los días.
Actúo. Porque es lo mejor que se hacer.
Y juego a ser infantil y no responder tus preguntas. A esconderme.
Juego a ser caprichosa y te cierro las puertas con orgullo.
Juego a ser rencorosa y desempolvo palabras que hieren.
Juego a ser indispensable y creo castillos que flotan en una nube sostenida en mi mente.
Juego a ser la villana noble y me retiro deseando el mejor desenlace que pueda ser escrito.
Juego a ser la neurótica y empiezo a delirar mientras decodifico mensajes imaginarios.
Juego a ser la de siempre y escribo, escribo, escribo, esperando no odiar tanto lo que digo, esperando encontrar un poco mas de sensatez en el camino, esperando no esperar muy poco ni demasiado, esperando que no esperes esto, esperando que la desesperanza se aparte de mi lado, esperando que lo repetitivo deje de acecharme y pueda saltar las barreras que me voy imponiendo por miedo a encontrar algo que me guste o que me haga daño, después de saltarlas.

Como en esta fotografía, necesito a veces una lucecita pequeña, un rayito de sol que me haga creer que hay algo allá afuera por lo que sigue valiendo luchar. Que no debo dejar se soñar, de creer. Que tanto romance servirá de algo. Que mis ideales no vivirán condenados bajo mis propios miedos. Que voy a atreverme a tomar las riendas y salir.
Porque debe haber algo más
Siempre lo hay.

2 comentarios:

Gerardo Carvajal dijo...

sí, siempre hay algo más. que te lo digo... y no dejes de jugar si eso te da aire.

Jarom dijo...

Siempre hay algo más, la vida por ejemplo te da más segundos, instantes y todos estos años que te han traído a este poema. Siempre hay algo más detrás de ti, detrás de cada palabra. Intentar darles vueltas se torna un poco dificil cuando lo haces y ves el papel en blanco, pero es que uno tiene que aprender a darle la vuelta a las palabras no al papel.


Y si juegas, juega con Anagramas, para que cuando lo mires lo veas igual por todos lados, para que la palabra sea honesta, y luego de los anagramas, empieza con tus palabras, las que has podido darles la vuelta, esas, te dirán ese algo más, y si después de tantas palabras (con permiso del poeta) no queda ninguna, descubrirás algo más importante: que esa pequeña luz está en lo que te dice el mundo entero, así que para qué te lo digo yo...