
Todo lo que anhelo es encontrar algo de paz
Pero no logro encontrarla en medio de tus discusiones, ni en tus palabras hirientes, ni en tus gestos desaprobatorios
No se asomo tampoco en esa mirada perdida, en esos oidos que me ignoran, en esa cabeza que se menea de un lado a otro reprochandome todo
Tampoco ha surgido entre tus insultos, entre tus reclamos sin justificación, entre tus malos humores que se llevan a todo el mundo por delante.
He pensado -já, que inocente- que después de disculparme por aquello que puede molestarte (¿Qué tan terrible puedo ser?) iba a sentir alivio.
Pero nunca es suficiente. No te cansas de hacer daño, de juzgar, de hacer sentir mal a las personas. Te quejas de tu soledad y no te das cuenta cómo has ido alejando a cada una de las personas que te quiere de tu vida. Por tus manías, por tus groserías, por tus caprichos. No se puede tener siempre la razón (creo que no lo sabes)
Me duele decirlo, y es que a veces pienso que yo puedo tener la culpa: soy un desastre, pero mientras escribo estoy mas convencida que hay conductas que son inaceptables. Y las tuyas se cuentan así. Te escribo porque sigo buscando algo de paz, pero hay días como hoy que ya ni puedo respirar tranquila. Hay semanas enteras que no puedo dormir. Yo que corro como perro faldero detrás de tí, alabándote. Yo que me callo a ratos para no crear mas abismos entre ambos.
Yo que me estoy ahogando en medio de esta rabia de querer gritarte que te amo tanto y te odio al mismo tiempo.
C'est pas ma faute
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada