19/06/2008
Alejandro:
¿Dónde te has metido? Te he esperado durante 4 noches. Y no sé nada de ti. Dejé de tomarme las pastillas, como me lo hiciste prometer la última noche que viniste. ¿Esto es una prueba? Si es así, creo que ya tuve suficiente. Ansío verte para contarte de mis sueños, sí, mis sueños. Es increíble… creo que nunca había vivido algo parecido. La primera noche que pude dormir sin problemas (y sin ayuda de las pastillas, claro) soñé contigo. Es la primera vez que sueño con alguien. Te me acercaste, te presentaste y me diste un beso. Como la realidad, pero más romántico. Luego te fuiste desvaneciendo hasta convertirte en colores de acuarela. Fue un sueño muy tonto y la verdad me daba algo de pena confesarlo, pero te extraño muchísimo…
S
---
27/08/2008
Para: Alejandro
Me pregunto: ¿Qué pasaría si voy a la farmacia de la esquina? Aun conservo un par de recetas falsificadas. ¿Volverías para rescatarme? ¿Volverías para ver cómo me suicido en mi intento por encontrarte? ¿Volverías? Porque es todo lo que quiero. Pero me detengo. Me torturo pensando que la razón por la que no has vuelto es tan dolorosa que prefiero desconocerla. Paso todo el día tratando de distraerme con mi nuevo trabajo… ¿te conté que ahora escribo para una revista? Claro que estás presente en todas las letras que plasmo. En el fondo es sólo una excusa, lanzar cartas en botellas al mar para ver si con la tormenta adecuada terminan por llegar hasta ti.
---
09/11/2008
La gente miente. Muy a menudo. Supongo que a ti no te gusta hacerlo. Porque de lo contrario ya hubieses vuelto: con una excusa, insultándome, con tu guitarra en la mano y una canción de disculpa. Pero no lo has hecho. Y yo de verdad estoy muriendo porque vengas con tu cara muy lavada diciendo que se te olvidó ver el calendario. Que te quedaste dormido durante cinco meses. Sería suficiente. Para sonrojarme de nuevo como una niña a tus pies. Como esas noches cuando me enseñaste que la vida no era justa, pero podía disfrutar el paisaje. O cuando me encontraste llorando en la madrugada en medio de un ataque de pánico y me dijiste que empezara a escribir. Desde entonces no he dejado de hacerlo. Mientras escribo esta carta siento miedo. Un miedo irracional que no puedo explicar. Juré que no volvería con el Rivotril. Pero es que tú me haces tanta falta… y entre tanto llanto me quedé sin nada para escribir.
Sofía



3 comentarios:
m eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeencantaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
Wow...
esto está excelente para mi ensayo sobre vicios...
pronto.
:)
Quiero llorar de solo pensar que me he sentido asi...
Publicar un comentario en la entrada